El humo de tabaco ambiental es un problema de salud pública a nivel mundial. Nos afecta a todos, y más aún a los bebés y niños; que son uno de los grupos más vulnerables dado que tienen un sistema inmunitario y respiratorio en desarrollo.

Durante el periodo de gestación se desarrolla el 30%-40% del sistema respiratorio, de manera que cuando el niño nace queda mucho por desarrollar. Durante los dos primeros años de vida se desarrolla hasta completar el 85%. Por lo que son dos años importantísimos para ellos y debemos sentar las bases para que ese desarrollo se produzca en las mejores condiciones posibles.

En este periodo de su vida ventilan más aire por unidad de masa corporal que una persona adulta debido a que su frecuencia respiratoria es mayor, por lo que pueden inhalar una mayor dosis de contaminantes por kg de peso.

Son fumadores pasivos cuya principal fuente de exposición es el consumo de tabaco en el hogar. Los riesgos a los que están expuestos se relacionan con más posibilidades de sufrir infecciones respiratorias bajas, inducción y exacerbación de asma y otitis media. Siendo además mayores las posibilidades de que sean alérgicos.

La exposición al humo de tabaco aumenta tanto la frecuencia como la severidad del asma infantil, agrava la sinusitis, la rinitis, la fibrosis quística, y los problemas respiratorios crónicos como la tos y el goteo nasal posterior. También aumenta el número de episodios de resfriados y de dolores de garganta.

En bebés y niños de menos de dos años de edad, el humo de Tabaco aumenta la posibilidad de desarrollar bronquiolitis y neumonía causando infecciones respiratorias que en muchos casos necesitan hospitalización. Los niños que están expuestos al humo ambiental del tabaco pueden tener hasta un 70% más de infecciones respiratorias en comparación con los niños que viven en hogares libres de humo (Cordoba-Garcia R. et al. An pediatr(Barc) 2007 ;67:101-3) (Bernat DH et al. J Adolesc Health 2008;43:334-40). En el caso de niños con padres fumadores se aumenta al doble de riesgo de hospitalización por una enfermedad respiratoria.

Por otro lado, fumar en el embarazo afecta negativamente al peso del bebé al nacer y aumenta el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita Neonatal, causa de muerte en bebés entre un mes y un año de vida. (Moritsugu KP. Am J Prev Med 2007;32:542-3).

Los niños expuestos al humo del tabaco durante el embarazo necesitan una media de 6 años para alcanzar la altura de los niños no expuestos antes de nacer (Kanellopoulos TA et al. Eur J Pediatr2007; 166:685-92).

La lactancia materna (no necesariamente exclusiva) de más de 3 meses se relaciona con una menor frecuencia de infecciones respiratorias bajas. (Anderson SE. Et al Pediatrics 2010;125:420-8) (Paricio –Talayero JM. Et al Pediatric s 2006;118:e 92-9) (Puig C et al. Acta Paediatr 2008; 97:1406-11) Aunque tampoco conviene olvidar que si la madre del niño lactante es fumadora la nicotina pasa al niño a través de la leche materna.

Los hijos de madres que fuman durante o después del embarazo están más expuestos que otros niños a sufrir problemas de comportamiento, tales como hiperactividad. Además se ha demostrado una ligera disminución de su rendimiento en el colegio.

El humo de tabaco en espacios cerrados es inhalado por todos; tanto fumadores como no fumadores quedan expuestos a sus efectos nocivos. Contamina el aire y es retenido en el espacio, la ropa, cortinas y muebles durante 7-8 horas después de apagarse el cigarro, tiempo durante el cual, sus sustancias nocivas quedan en el ambiente y son respiradas por todos los que están en él.

Ni la ventilación ni la filtración, ni siquiera ambas combinadas, pueden reducir la exposición al humo de tabaco en espacios interiores a niveles que se consideren aceptables. Los entornos totalmente exentos de humo de tabaco ofrecen la única protección eficaz. Además para muchas personas es desagradable, molesto e irritante para los ojos y la nariz.

Para proteger a sus hijos del humo del tabaco si es posible deje de fumar. SI convive con fumadores intente que lo dejen o pídales al menos que fumen fuera de casa. Y además no permita que fumen en su coche.

El tabaco tiene consecuencias muy graves para los niños

Dejando a un lado el humo del tabaco podemos reseñar otros tres contaminantes importantes para las vías respiratorias de los más pequeños:

  • Los productos de limpieza, que pueden causar síntomas respiratorios, además de irritación ocular, dolor de cabeza y fatiga. (Science for Environment Policy.) Debemos tener siempre a los niños alejados de todo producto que pueda irritar sus vías respiratorias: pinturas, disolventes, amoniaco, lejía, etc
  • La polución del tráfico. El riesgo de presentar síntomas respiratorios al vivir cerca de calles con mucho tráfico es un 40% mayor para los niños. (Gauderman WJ. et al. Lancet 2007; 369:571-7. ) (Mc Connell R. et al. Environ Health Perspect 2006; 114:766-72).
  • La humedad, que aumenta el crecimiento del moho, ácaros del polvo y agentes microbianos, pudiendo provocar enfermedades alérgicas, irritación de las vías respiratorias, infección y enfermedades tóxicas. 
(World Health Organization 2007. ) Por tanto no es bueno el uso de humidificadores en las casas, menos aún en las habitaciones de los niños, donde ellos pasan muchas horas durmiendo, ya que con ellos aumentamos la humedad del ambiente.

Por

Irama Serrano Rios.

Fisioterapeuta 

Colegiada 5.289