Interpretar nuestra escritura es una herramienta de autoconocimiento verdaderamente útil. A fin de cuentas cuanto mejor nos conozcamos, más posibilidades tendremos de potenciar nuestras capacidades, capacidades que por otro lado que no siempre conocemos. Y también podremos trabajar aquellos aspectos negativos para solucionar posibles conflictos.

“Hábil es el que conoce a los demás, sabio es el que se conoce a sí mismo”

Hoy en día las aplicaciones de la grafología son diversas, pues abarcan desde el área empresarial en el campo de los Recursos Humanos para la selección de personal, en la orientación de estudios enfocado a la planificación de carreras, en la compatibilidad de caracteres ya sea para parejas, compañeros de trabajo, her-manos, etc., en el peritaje de escritos y firmas para autentificar su valía, en terapias para la superación personal a través de la escritura, y hasta en el campo de la medicina, donde la grafología descubre algunos trastornos, patologías y dolencias ya sean tanto físicas como mentales.

La Grafología trabaja con ocho aspectos fundamentales: el orden de la página: el vínculo que se establece con el entorno (orden mental, rendimiento, puntualidad, estética); la forma: personalidad y carácter (es nuestra carta de presentación, nuestro comportamiento, autocontrol, razón o sentimientos); la cohesión: unir las letras es unir en general (cómo unimos las ideas y las acciones, nuestra relación con los demás, la constancia); el tamaño: auto-concepto y actitud vital (introversión-extraversión); la dirección de las líneas: estado de ánimo, grado de adaptación, ética, voluntad, emotividad; la inclinación: termómetro de las emociones; la presión: vitalidad y salud; y por último la velocidad: inteligencia, agilidad mental y posible angustia.

Ahora para que podáis echar un rápido vistazo a vuestra escritura, os facilito una serie de rasgos comunes que definen las siguientes cualidades:
• Carácter extrovertido: Letra grande o normal, con óvalos abiertos, ligada, recta o inclinada a la derecha.
• Carácter introvertido: Letra pequeña o normal, con óvalos cerrados.
• Carácter autoritario: Letra sobrealzada, con fuerte presión y predomino de la vertical, angulosa o mixta.
• Carácter sumiso: Letra rebajada, con poca presión, redondeada.
• Carácter positivo: Líneas ascendentes.
• Carácter negativo: Líneas descendentes.
• Carácter abierto de mente: Escritura ágil y suelta.
• Carácter conservador: Escritura pequeña, apretada y cerrada.
• Carácter creativo: Bucles y adornos, sobre todo en la letra ‘d’, letra curva y diferencias.
• Carácter egocéntrico: Con letra pequeña, apretada, estrecha y cerrada.
• Carácter generoso: Con letra grande, abierta, con rasgos limpios.