Muchas veces pensamos que el cuerpo, la mente y las emociones van por separado. A medida que se ha ido investigando y experimentando, se ha visto que son un todo y que unas influyen en las otras.

Emoción significa “En movimiento” y cualquier impacto, trauma o vivencia se queda reflejado en el cuerpo, creando un movimiento que puede influir a cualquier nivel de los arriba mencionados (Cuerpo, mente, emoción)

  • La tribiología

La tribiología representa una manera de expresar este pensamiento aristotélico, según el cual la mente (psique), el cuerpo y el cerebro registran al unísono este impacto emocional.

Cuando recibimos un impacto emocional súbito o acumulativo, todo nuestro sistema se resiente, tanto a nivel psíquico, como a nivel cerebral y orgánico.

A nivel psíquico nos sentimos alterados, estamos estresados, nos cuesta dormir, no tenemos hambre, nos asaltan pensamientos obsesivos o repetitivos.

A nivel orgánico sentimos dolores o molestias en ciertas partes del cuerpo, y muchas veces se nos manifiesta una enfermedad que está en relación directa con la forma en que procesamos el impacto emocional.

A nivel cerebral ciertas partes del cerebro, llamadas focos de Hamer (FH) reciben este impacto emocional  y se conforman los famosos anillos concéntricos que pueden ser observados mediante un tac.

  • Ahora vamos a ver la relación que podría existir entre emociones y zonas del cuerpo:

Vértebra cervical C3:

Procesos de desvalorización por no ser capaz de decir ciertas cosas, o con respecto a mi imagen estética.

Relación con diafragma.

Relación con huesos faciales

Rodilla:

Problemas en la adolescencia, posible relación  con la sumisión al padre, obligada obediencia y el deseo de no ceder.

En resumen, hay muchas terapias pero todas nos vienen a decir y a corroborar que en el cuerpo está todo interrelacionado y que la mayoría de las que conocemos como enfermedades pueden tener un origen emocional y como un sabio dijo una vez:

“El problema y la solución se encuentran en el mismo lugar, la mente”.