Hoy en día la incidencia de las enfermedades respiratorias va en aumento debido a varios factores como el exceso de limpieza e higiene, que hace que nuestro organismo no tenga necesidad de tener mecanismos de defensa, la resistencia bacteriana por el abuso de antibióticos, agentes patógenos nuevos y la polución. Dentro de la polución tiene un capítulo especial el humo del tabaco -del cual hemos hablado en otro artículo- especialmente dañino para los niños.

Una de la enfermedades respiratorias que más oímos y sufrimos es la bronquiolitis. Una infección de los bronquiolos respiratorios, de origen infeccioso que produce dificultad respiratoria con sibilancias en niños de 0 a 2 años.

Cuando nacemos nuestro sistema respiratorio no está desarrollado al 100%. Nos queda mucho ya que, únicamente tenemos completado un 30%-40%. Este desarrollo se continúa hasta los 18 años de edad. Durante los dos primeros años de vida se completa hasta un 85%. Es por tanto, muy importante que en este periodo el sistema respiratorio no sufra una agresión constante ya que, los bronquios se desarrollarían de manera anormal produciéndose deformaciones bronquiales permanentes (bronquiectasias) que en edad adulta conducen a un déficit respiratorio; y/o bronquios permanentemente inflamados que derivan en una respuesta asmática. El 60% de los niños con asma infantil han tenido tres o más bronquiolitis en un año.

Infecciones respiratorias constantes pueden tener para nuestros hijos consecuencias importantes a medio/largo plazo ya que; tras un periodo largo de inflamación las vías aéreas se acostumbran a estar en ese estado y; cuantas más veces y más tiempo el aparato respiratorio esté sometido a situaciones de inflamación más secuelas quedarán. Del mismo modo, cuanto más expuestas a infecciones estén las vías aéreas más se deteriorarán.

Como dato alarmante podemos reseñar que entre el 40%-60% de las personas con EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) son individuos que han tenido problemas de infecciones respiratorias frecuentes en la infancia.

La bronquiolitis más común es conocida por bronquiolitis aguda infecciosa, una infección del tracto respiratorio inferior. Es una enfermedad grave que no está exenta de mortalidad. Puede ser bacteriana o vírica. La forma bacteriana es menos frecuente. En su forma vírica el VRS (mayor culpable), el virus parainfluenza, adenovirus, rinovirus, etc son los causantes de la enfermedad.

En los años 80 solo el 10% de los bebés estaban colonizados por el virus VRS (Virus Respiratorio Sincitial, principal virus causante de bronquiolitis), pudiendo luego desarrollar una bronquiolitis o no. Hoy en día el 100% de los bebés están colonizados por el virus, aumentando considerablemente la incidencia de esta enfermedad, ya que el 40% de ellos desarrollan la enfermedad.

Su principal lugar de propagación son las urgencias y consultas de pediatría. Siendo las guarderías el segundo espacio con más riesgo de contagio. El VRS es un virus altamente contagioso, que puede sobrevivir hasta 7 horas en superficies no porosas. Se difunde con los mocos y/o saliva de los individuos infectados por contacto directo o a través de las gotas de saliva. Y sus puertas de entrada son los ojos, la nariz y la boca. La transmisión se suele producir por contacto directo, pero también es posible a través de las manos o por contacto con objetos contaminados.

Los síntomas respiratorios comienzan como un cuadro catarral como agüilla en la nariz y congestión. Su evolución natural es un empeoramiento en las primeras 48-72 horas con dificultad respiratoria, tos seca o sibilante, fiebre (normalmente menos de 39ºC), pérdida de apetito y pausas de apneas en los casos más graves. Hay una mejoría progresiva posterior y una resolución espontánea en 7-10 días tras los que puede quedar una tos seca residual de hasta un mes de duración.

En cuanto al tratamiento, no están recomendados los broncodilatadores vía oral de manera sistémica, ni los corticoides de forma rutinaria en un primer episodio. Tampoco están indicados los antibióticos salvo que sea una infección bacteriana demostrada. De la misma forma, no están recomendados los nebulizadores ni humidificadores.

Los factores de riesgo son prematuridad o bebés con bajo peso al nacimiento (menos de 2.500 grs.), ausencia de leche materna, polución -siendo el humo de tabaco uno de los factores de polución más importantes como ya hablamos anteriormente- el sexo masculino tiene algo más de predisposición que el femenino, predisposición genética e infecciones en el nacimiento, inmunodeficiencias y enfermedad pulmonar previa.

Infecciones respiratorias: la Bronquiolitis

Es importante que, como padres sepamos reconocer los signos de alarma que deben hacernos acudir a urgencias con nuestro bebé. Son los siguientes:

  • cianosis (coloración azul de la piel por falta de oxígeno)
  • fiebre
  • aleteo nasal
  • tiraje de los músculos intercostales y del cuello
  • estridor/quejido (gimoteo)
  • aumento de la frecuencia respiratoria
  • apneas (interrupciones de la respiración durante 15-20 segundos o más)

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a su bebé? Hay ciertas recomendaciones que pueden ayudar a nuestro hijo a sobrellevar la enfermedad. Debemos dar de comer al bebé en pequeñas cantidades, varias veces al día, pero sin forzarle. Mantenerle hidratado, dándole de beber con frecuencia. Además es necesario despejar su nariz de mucosidad realizándole lavados nasales con suero fisiológico (siempre que un profesional nos haya explicado detenidamente como hacerlos). Colocar al bebé en una posición de treinta grados (semi sentado) también le ayuda con la congestión. La lactancia materna protege a los bebés de infecciones. Así pues, si es posible los primeros meses amamantar al bebé, esto le hará tener más defensas frente a los virus. Por último No exponerle nunca al humo del tabaco.

Os recomendamos que, antes una bronquiolitis llevéis a vuestro hijo a fisioterapia respiratoria. Los fisioterapeutas respiratorios os podrán decir cuando es el mejor momento para tratar a vuestro bebé, le aplicarán las técnicas necesarias para mejorarle y os enseñaran pautas para ayudarle a despejar la nariz de mucosidad. Con la fisioterapia respiratoria podemos tanto tratar la enfermedad como prevenir problemas futuros.

 Por : Irama Serrano Rios.

Fisioterapeuta 

Colegiada 5.289